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Entrevista a AQUILES GAY
Un pasado, un presente
y un futuro argentino.
Nadie mejor que la propia curiosidad nos llevó al museo
Tecnológico de Córdoba, detrás de la educación
y de la tecnología Aquiles Gay, una persona con mucha energía.
Algunas personas nos hablaron de éste museo como un espacio
en el que podíamos contar, para respaldar nuestras ideas.
Viviéndolo de cerca, más que un lugar para mirar,
es un espacio con valor ético y humano, será porque
su fundador así lo sueña y nos los cuenta. No sabemos
de su edad, como tampoco nos intereso el paso del tiempo, si su
recorrido, pues nos alimenta nuestra experiencia sabiendo que a
ellos le debemos parte de nuestra historia y que mejor los jóvenes
para reconocerlo. Sí porque son jóvenes también
quienes colaboran con el museo y quienes ayudan a cumplimentar su
sueño.
Un Aquiles Gay que ya no tiene nada que ocultar.
CHe- ¿Cuánto hace que está
el museo abierto al público?
A.G- El edificio tiene casi 5 años y puse
toda la plata que tenía, hoy no tengo más un peso
en ningún lado. Yo a la edad mía…
CHe -A la edad suya tiene que darse un gusto más.
A.G.- A mi edad hay gente que le gusta viajar,
a mi me gusta tener esto y estar aquí, por eso invertí
todo mi dinero, hasta le pedí dinero a mi familia y me dí
un gusto con esto. Pero este museo no cuenta con ningún apoyo,
mis impuestos los sigo pagando igual.
CHe- ¿Pero le negaron alguna vez apoyo o
nunca se planteo la idea de buscarlo?
A.G - No me gusta hablar de esto pero…, le
hemos pedido a la secretaria de cultura…no paso nada…Y
la verdad que el diseño es algo que me interesa mucho y no
tengo tiempo para estar detrás de recursos o ayuda del ámbito
político.
CHe- Usted es un referente en córdoba para
nosotros, no entiendo porque un proyecto de interés cultural
y de educación, aún no esté protegido. ¿Porque
tenemos que hablar de lo que sucede hoy en otros países sin
conocer de nuestras propuestas?
A.G – Si, incluso la gente de Buenos Aires
que viene a conocerlo queda cautivada con “el museito”.-
Nadie es profeta en su tierra.
CHe- ¿Será que la sencillez no llama la atención
y la pasión por lo que uno hace diariamente no comunica?
A.G- Es más, tengo un depósito y
no se que hacer con tantas cosas…creo que a la cultura esto
no le interesa, poco y nada, que se yo…estoy muy ocupado en
esto, esa es la verdad.
CHe - ¿No tiene tiempo me dice, en que lo
ocupa además del mueso?
A.G- Si, yo ahora estoy ocupado en unas jornadas
que se desarrollarán en México, el seminario que se
dará tendrá criterios de evaluación de la comunicación
de la ciencia. Aquí por ejemplo, realizamos otras jornadas
que las financio la UNESCO y la Facultad de Ingeniería y
Ciencias Exactas extendieron los certificados. Editamos un libro
y estamos desarrollando otro libro más. Un seminario que
se cumplimentara ahora, con el tercer libro.
Pero bueno, los docentes si no le pones puntaje no concurren, es
una pena.
CHe- ¿Cuándo empezaron a realizar
estos seminarios?
A.G - Esto fue el 1,2 y 3 de marzo de 2006, en
un seminario latinoamericano. Cuando doy una charla tengo la necesidad
de hacer un libro y repartirlo, esto es para que un seminario se
de por completo, porque la gente a las dos horas se olvida y dos
días después les queda una vaga idea. Si los temas
están escritos lo pueden ver, lo pueden tocar. Hace poquito
me hicieron un homenaje por la actividad docente… y como es…
ahora me invitaron de México para dar unas charlitas que
organiza la OEA, en Cartagena de India, unas jornadas que se desarrollaran
en noviembre aproximadamente. Siento que la presencia de uno, haya
es importante. En mi actividad me dedico a la tecnología
como disciplina escolar, pero me necesitan esta vez como coordinador
de estas jornadas latinoamericanas.
CHe- ¿La comunicación es igual de
importante y si lo han convocado debe de ser porque tiene mucho
por decir no?
A.G - Para mi escribir un libro es mucho más
importante, el libro te da mucha presencia, porque se reparte. El
año pasado estuve en charlas en Villa Mercedes, provincia
de San Luis, en San Rafael de Mendoza y Salta. A mi me interesa
participar, más allá si hay dinero o no.
CHe- Es importante conectarse con el otro cuando
se sabe de que se está hablando, es necesario que uno como
persona y profesional saque lo que tiene adentro y el conocimiento
no es poco. ¿Cómo comienza esta historia?
A.G - Soy de Río IV, vine a estudiar ingeniería
a Córdoba. Tengo dos etapas en mi vida, diríamos.
Me dedique a la ingeniería que es una actividad más
manual que otra cosa, sobre todo a la ingeniería electrónica,
digo manual porque llevaba material de equipo de componente electrónico,
equipo de telecomunicaciones. Hasta que en la época del proceso…
fui decano de la Universidad Tecnológica durante el período
de Campora. Cuando subió el proceso me hecharon de todos
lados y me pusieron preso por subversivo, que se yo… tanto,
que vinieron aquí a buscarme. Esta era una casa vieja donde
yo había vivido y como en ese momento tenía mi domicilio
aquí habrían venido a buscarme a las ocho menos cuarto
y yo no estaba… porque si me llevaban yo no aparecía
más, no es cierto? Después me fui a la Aeronáutica
donde me comunicaron que me presentara al otro día, creo
que fueron muy honestos, me dijeron que en tres días lo arreglaban
pero no lo pudieron hacer, estuve un año y medio preso en
el Campo de la Rivera, estoy vivo de pura casualidad.
Che- ¿Porque motivo lo metieron preso?
A.G - Por ser ideólogo de la subversión.
Yo reconozco que cuando me hice cargo de la Tecnológica,
tenía un discurso que entiendo para ellos era así,
imagínense que mi discurso decía… “no
queremos ingenieros al servicio de la oligarquía”….
Tomaron conciencia que no era guerrillero pero si ideólogo
de la subversión, que se yo, para mi era democrático
y cumplía con mi función. Cuando estaba en el Campo
de la Rivera un hombre me saco la venda y me dijo que mi caso se
le había pasado por alto, que no entendía como yo
estaba vivo y lamentablemente ya era demasiado tarde sino, usted
sabe donde debería estar…
Che- Siguió siendo un ideólogo por
suerte y todo lo que esto implica estar al servicio de la educación.
¿Cuando lo liberaron se fue a Europa?
A.G – Si, me firmo la libertad un general,
pero ellos no estaban de acuerdo fue una cuestión de amistad
que me saco de allí, duro cinco meses este trámite
mientras se resolvía la misma. Finalmente unos amigos me
ayudaron, pero la condición es que me iban a seguir de cerca,
si no continuaba el camino recto ya sabía lo que me iba a
pasar, no me podía mover de Córdoba. Y una noche con
mi hermano agarramos el auto y nos fuimos al Uruguay y de ahí
a Europa. Me fue muy bien porque entre a trabajar en la UNESCO,
en Ginebra.
CHe- Uno internamente va buscando su destino ¿Cómo
llegó a la UNESCO?
A.G.- Si, fue por esas casualidades, pero cuando
uno busca algo lo termina encontrando. Entonces andaba buscando
trabajo y fui un día al OIT donde trabajaba una prima de
mi señora, la visite un par de veces. Un día cuando
voy a la hora de comer ella no estaba, me fui a caminar por el lugar
y encontré un cartel, el mismo decía se busca un paisa
editor de habla española, lo vi y dije estos son normalmente
con cargo y apellido. Fui a buscarlo al otro día y ya no
estaba, entonces averigue en la UNESCO y me dieron una copia, para
ese entonces me presenté y se presentaron 80 de todo el mundo…
salí seleccionado. Estuve mucho tiempo trabajando en la UNESCO
hasta que me jubilé, casi seis años, desde los 54
a los 60 años y un año más con contrato, porque
como personal permanente a los 60 años te jubilan.
CHe- ¿Y decidió volver?
A.G.-Yo me siento muy cómodo aquí.
Aunque viví en suecia de joven muchos años no tuve
problema me adapté muy bien y viví muy bien allá,
porque si uno es empleado te conviene, te pagan bien pero, si uno
quiere emprender algo propio sos como un engranaje más de
una máquina. Si queres poner un negocio tienen una serie
de restricciones, mientras que aquí no sucede eso, se hace
lo que uno quiere, el museo no lo podría haber hecho allá.
Y por motivo de que estuve preso me dieron un subsidio y puse todo
lo que tenía, si yo hubiese querido escribir un libro en
Europa, habría sido medio difícil.
CHe- ¿Porque cree que existe esa libertad
en nuestro país?
A.G.- Ellos tienen un país organizado, aquí
mismo se achican hasta las calles cuando se construye algo sin mayor
importancia por lo que se llegue a ocasionar, allá si cortan
un camino tienen que hacer otro.
CHe- Es una cuestión de planificación…
¿Y que retoma en argentina cuando regresa?
A.G.- Volví a ingeniería y entre
con la carrera de diseño industrial, en ese sentido los arquitectos
se portaron muy bien conmigo, fui el primer docente que tuvieron.
CHe - ¿En que época sucedió
esto?
A.G.- Y…. cuando yo tenía 65-66años.
Comencé a dar historia, creo que les convenció mi
planteo en el concurso que hicieron, en ese momento no se tenía
mucha idea de lo que era el diseño industrial. Y siempre
tuve la idea del museo y estuve allí hasta los 68 años
que te hechan por viejo.
CHe - ¿Siempre enseñando historia?
A.G.- Si y en ingeniería daba Ciencia, Tecnología
y Sociedad, mas o menos esa materia. Escribí el libro de
la historia de la Universidad de Córdoba.
Empecé a escribir algo ya cuando estaba en el curso de ingreso
en ingeniería. Pero, en realidad hasta los 62 años,
nunca había editado algo. En suiza antes de volverme junte
unos cachivaches y un argentino me dijo que su jefe vendía
una fotocopiadora con papel sensible y empezamos a charlar, el quería
vender una offset también y al último me la regalo,
no se si la hubiese comprado en realidad. Saben que yo he sido muy
manual en una época de la ingeniería y entonces empecé
a manejarla, cuando descubrí que podía imprimir con
la máquina, me pasé tres años imprimiendo mis
propios libros. Y empecé a escribir porque tenía como
imprimir, al revés de todo. Hoy también lo hago.
CHe - ¿Pero más allá de la
máquina, existe un contenido o no?
A.G.- Bueno si, pero nunca se me hubiese ocurrido
escribir. Y en otra parte de la lectura del objeto empecé
hacer libros más grandes. Y siempre digo que si no me lo
hubiesen regalado no se si hubiese escrito, hoy hago los master
y ahorro costos, los diagramo y los armo yo mismo. Este año
vendí más de 500 libros en la facultad de ingeniería,
pero porque les sale más caro la fotocopia, mis libros son
accesibles. Aquí mismo, en el museo también lo vendemos.
CHe - Volviendo a nuestro encuentro. ¿En
que año abre el museo?
A.G.- Fines del 2001. Y aunque solo con todo esto,
Sebastián de la ADIC, me ayuda bastante, el es diseñador
industrial. Tuve un subsidio de la fundación antorcha y ellos
venían cuatro horas por día cuando eran estudiantes,
ahora tienen que volar hay otras responsabilidades, cada cual tiene
su trabajo. El tiempo….no queda mucho tiempo.
CHe – Aquiles, más allá de
toda la transición que por ahí a uno le toca vivir.
¿Como le gustaría cerrar con esta historia del museo?
A.G.- Y…, yo tengo un depósito a la vuelta del museo,
aquí solo tengo puesto el 8% de los objetos en exposición
esa es la verdad, no se que voy a hacer con las piezas, yo ya he
dicho que las dono y el valor que tiene esto es mucho. He invertido
mucha plata en Europa en esto. Espero poder solucionarlo antes de
morirme, ese es mi deseo. A mi me cuesta plata esto, pero el problema
no es el museo sino, que hacer con todo el material que tengo. Aquí
me divierto mucho cuando vienen los alumnos a recorrerlo.
CHe - ¿Que hacer con lo creado, con la historia,
es lo que le preocupa?
A.G.- Yo no creo además que hoy se pueda
llegar a juntar la cantidad de cosas que tengo, es imposible, primero
porque no la encontrás más y segundo a hay que tener
fortuna.
CHe - ¿Y al museo de la industria no le
interesa?
A.G.- Ellos no quieren nada que no pertenezca solo
a la industria de córdoba, es la filosofía que tienen.
La idea mía es que aquí venga el alumno y salga aprendiendo
algo, a mí el ver muchas cosas porque sí, solo eso
no me gusta.
CHe - ¿Y fuera de la educación institucional
cuántas cosas a realizado?
A.G.- Yo trabaje muchos años como ingeniero
en Estocolmo, en telefonía. Cuando yo hable que tengo dos
etapas en mi vida, la etapa más práctica y manual
fue la primera hasta que me pusieron preso a la edad de 50 años,
yo estaba en electrónica y actualizarme desde esa época
implicaba que tenía que empezar de cero porque el salto de
la tecnoogía analógica a la digital no me permitía
actualizarme y me dedique a la tecnología cultural, entonces
un poco porque me gustaba y había que adaptarse a las circunstancias,
no podía salir a competir con la gente joven.
Le muestro uno de mis inventos, un modelo de conversión,
se dobla, pega y queda plano, energía radiante, eléctrica,
química, mecánica y técnica. Quedaría
la atómica por ver. Y los chicos juegan como un sapito…-entre
risas-, esto es un invento mío.
CHe – ¿Llegamos al diseño?
A.G.- Y en una época muy distinta cuando
me recibí de ingeniero me fui a Paris con un amigo mío,
recuerdo que se vivía fácil y había mucha plata
en Europa, abre estado un año y pico con este amigo haciendo
la bohemia- más risas-, y se podía hacer en ese entonces.
Estábamos en Paris, nos metíamos en edificios a pedir
y nos sacaban corriendo los porteros, pero pedíamos cosas
viejas para vender porque éramos estudiantes y allá
se hacían los estudiantes. Por ahí alguien te daba
un café con leche, sino nos íbamos a recoger frutillas
o íbamos a Estocolmo a lavar platos.
CHe- ¿A que edad de su juventud vivió
esto?
A.G.- Y teníamos 32- 33 años. Nos
fuimos a Suecia a pedir trabajo porque nos gustó mucho y
fueron geniales los años 50 en Europa y en Paris, después
de la guerra se vio episodios como este, excepto el Moulin Rouge,
todo los otros lugares como los Noite Club, necesitabas plata para
entrar. Pero te hacías amigo de alguien y entrabas tipo 7
u 8, la cuestión era ir a bailar con una chica, te ponían
la mesa adelante, una botella de champagne, un vacito de vino y
te podías quedar muchas horas ahí. Y una vez que te
hacías de amigas ibas todas las noches- ente risas- bailábamos,
macaneábamos era un mundo muy interesante. París estaba
volviendo a ser el país que era en una época.
CHe-¿ Como lo vivió el diseño
en ese entonces?
A.G.- A todo esto nos fuimos a Suecia en un verano,
a lavar platos. Pero me gustó este país porque conseguías
trabajo enseguida, eso fue un mes o dos porque ahí como estudiante
te dan permiso en las vacaciones únicamente. Y en esa época
de los años 50 Suecia era el apogeo del diseño, sobre
todo el diseño Escandinavo me cautivo tanto pero tanto el
diseño, tal es así que yo había hecho dos años
de arquitectura antes en argentina.
CHe - ¿Había alguna carrera por aquellaépoca?
A.G.- La verdad no me acuerdo, el idioma sueco
me tenía mal. Después un día decidimos volver
porque estaba Frondizi realizando el despegue argentino, pero no
se despegó para nada- entre risas-.
CHe -¿Volvieron después de un tiempo
a Suecia ?
A.G.- Si hemos vuelto dos veces más, pero
ya no es lo mismo, los negocios ahora son standard. Un prototipo
de shopping internacional se podría decir, mientras que en
aquella época no, Suecia era el paraíso y me quería
dedicar al diseño puntualmente pero nunca me puse a estudiar
nada de diseño. Y cuando vine acá paso unos años
y dije, sería interesante empezar y así fue desde
la historia.
CHe – ¿Me recuerda cuál es
su aporte hoy a la cultura?
A.G.- Yo me dedico a la tecnología como
disciplina escolar. Esta tecnología debería darse
en todos los niveles, yo me ocupo más como materia escolar.
En realidad la materia tecnología, el Ingeniero y la Cultura
es lo que se aplica como tecnología y sociedad hoy. Hablando
de tecnología en el sistema educativo podemos hablar de dos
campos, la tecnología como disciplina escolar y la tecnología
en la educación. Es decir la tecnología educativa
y esta va desde la tiza, al pizarrón, hasta los más
sofisticados con cañones electrónicos. Y dentro de
la disciplina escolar podemos señalar dos campos uno es el
enfoque técnico, que se ocupa de la formación técnico-profesional,
educación para la tecnología y esta a cargo de las
llamadas escuelas técnicas y la otra se da en un enfoque
cultural o debería estarlo en todos los niveles del sistema
educativo, sobre a todo a nivel primario y secundario. Al mismo
tiempo cuando estudias anatomía en la escuela es una materia
cultural porque vos no vas a ser médico, ni enfermero en
ese momento. En este caso de la tecnología cultural, muestra
mucho la historia como los orígenes. Sobre todo si uno conoce
la historia puede entender el presente y si hay que proyectar al
futuro tenés que entender también el presente, por
eso como materia cultural conocer la historia y saber arreglar desde
un enchufe, en esta época se demanda mucho este conocimiento,
tenerlo no está de más, sino lo arreglamos nosotros
mismos, por lo menos saber que la persona que lo arregla lo está
haciendo correctamente. La actividad cultural implica saber hacer
cosas y conocer hasta donde poder llegar.
Gracias Aquiles Gay por la identidad que nos deja.
Melina Dassano- Carolina De Gennaro
CHedesign
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