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Origenes de la moda / FRANCIA.
Por German Torrens
Es el turno del azul, blanco y rojo.
Alrededor del círculo en donde se muestran las tendencias
del diseño, una ciudad que no permanece en penumbras a los
dictados de la moda es sin lugar a dudas París.
A través de ésta veremos cómo es que la ciudad
de la Tour Eiffel fue tejiendo con el correr de los años
su propia historia, acompañada de cerca por los cambios socio-económicos
mundiales.
París se convirtió en la capital de la moda
europea bajo el reinado de Luis XIV.
El Rey Sol quería mostrar su supremacía a través
de su aspecto exterior. Le daba mucha importancia a la costura e
hizo llevar a París los mejores sastres. Las nuevas confecciones
viajaron a los otros países para ser copiadas. El pionero
de los grandes costureros es Rose Bertinin, que crea los trajes
para la reina Marie-Antoinette.
En 1845, un joven inglés, Charles Worth, llega a París
con el fin de comenzar a aprender costura, y a partir de 1858, abrió
su propia casa de costura. Organiza los primeros desfiles de moda,
en los cuales su esposa presenta sus creaciones. Charles Worth es
considerado como el primer gran costurero (couturier). Es con él
que la alta costura devino en arte.
Madame Paquin, que abrió una casa de costura en 1891, fue
la primera mujer en tener éxito en el mundo de la alta costura.
Paul Poiret presenta la primer colección sin corset a comienzos
del siglo XX. Viajaba hacia las grandes ciudades europeas con sus
mannequins. Lanza también al mercado un perfume denominado
Rosine. Durante su viaje a los Estados Unidos, muy enojado por la
venta de copias de su creación, decide atacar a la piratería,
algo que por estos días todavía no ha podido ser completamente
resuelto.
Gabrielle Chanel aporta toda una nueva libertad a las mujeres. Su
influencia sobre la moda duró más de cincuenta años,
lo que es una hazaña única en este campo. Después
de la primera guerra mundial, ella llegó a París y
obtuvo un rápido éxito. Fue la primera en utilizar
nuevas telas como el jersey. En 1930, tenía más de
2400 empleados, y en 1935 abrió una fábrica de jersey.
El más célebre perfume del mundo, Chanel 5, fue lanzado
en 1925. Contrariamente a Paul Poiret, Coco Chanel estaba contenta
de que sus creaciones sean copiadas.
París dominaba la escena de la moda. Entre las dos guerras
mundiales nuevos costureros aparecieron: Vionnet, del que se puede
decir que era un arquitecto entre los otros costureros, y de que
su influencia se hizo sentir durante veinte años; Jean Patou,
del que una de sus primeras colecciones fue comprada enteramente
por un magazine de Nueva York y que hizo desembarcar en París
a las primeras mannequins americanas en 1924.
Con el crack de Wall Street en 1929, la alta costura parisina tuvo
grandes dificultades. En 1925, había sido la segunda industria
de exportación en Francia, pero se trasladó a la número
27, en 1933.
En los años `30, la moda comienza a volverse más internacional
y los costureros extranjeros arrivan a París. Entre ellos,
el irlandés Edward Molyneux, el español Christobal
Balenciaga, y Elsa Schiaparelli, una italiana que ponía el
exotismo en la moda. Ella trabajaba con artistas como Salvador Dalí
y fue la primera en abrir una boutique que sirvió de modelo
para lo que casi todos los costureros harían veinticinco
años más tarde.
Durante la Segunda guerra mundial y hasta la Liberación en
1944, París perdió su posición de capital de
la moda. Chanel se retira por quince años, algunos partieron
hacia los Estados Unidos, otros, por lo tanto continuaron trabajando
bajo la Ocupación y contribuyeron así a salvaguardar
la alta costura de París.
En el mes de febrero de 1947, Christian Dior presenta su primer
colección parisina. El New Look había nacido. Con
él comienza una nueva era para la alta costura, que devino
en un gran negocio. Solamente seis años más tarde,
el imperio Dior contaba con seis compañías y dieciséis
filiales en los cuatro rincones del mundo, cubriendo prácticamente
todos los campos de la moda. Pero Christian Dior era también
un artista, sus líneas continuaron con muchos looks. Él
asocia la alta costura y el prêt-à-porter, y sus creaciones
fueron largamente copiadas.
Después de su deceso en 1957, Yves St. Laurent lo sucederá
como estilista por una corta duración. A continuación
es Marc Bohan que toma el relevo y crea los trajes de Dior.
Christobal Balenciaga fue un personaje enigmático y su influencia
sobre la moda fue igual de importante que la influencia ejercida
por Dior. Estaba en contra de la comercialización de la alta
costura, y hacia el final de su carrera, rechaza de participar en
las presentaciones organizadas por los compradores y la prensa.
Su casa de costura cierra sus puertas en 1968, y a partir de este
momento el eclipse de la alta costura parecía cada vez más
inminente.
Los años posteriores a la guerra habían visto arribar
un grupo de nuevos costureros en los que el punto de vista sobre
la moda sería importante para los años por venir.
El último gran costurero tradicional es Pierre Balmain, que
había comenzado su carrera en la casa Molyneux, en 1934.
Tenía un acercamiento práctico con su línea
llamada jolie madame (bonita señora).
Entre estos nuevos estilistas podemos citar a Nina Ricci, Jacques
Griffe, Guy Laroche, Hubert de Givenchy, Pierre Cardin, Courrèges
y sobre todo Yves St. Laurent. La casa que St. Laurent abrió,
en 1962, fue seguida de una primera boutique Rive Gauche (barrios
situado a la izquierda del río Sena) en 1966.
En sus creaciones St. Laurent se distanciaba de la tradición
de la alta costura.
La casa Chanel perdura a la desaparición de Coco Chanel,
en 1971, pero es solamente la entrada de Karl Lagerfeld, en 1983,
quien le aporta una nueva vida. La nueva generación de costureros
tenían una nueva forma de actuar, pero los tiempos también
habían cambiado.
En 1970, en París, el prêt-à-porter había
tomado la avanzada sobre la alta costura.
A partir de los años sesenta, París compartió
poco a poco con otros centros importantes en el desarrollo de la
moda, la posición de capital mundial de la moda que había
guardado durante cien años.
En los comienzos, la historia nos dice que París se convirtió
en la ciudad de la moda. Hoy sus habitantes no siguen la moda ciegamente.
La mayor parte de las personas se ponen la vestimenta que le queda
bien a sus cuerpos. Lo hacen de acuerdo a sus modales.
En consecuencia, los parisinos se asimilan a su ciudad y crean una
atmósfera elegante.
Quizás es porque París tiene una historia digna de
ser llamada la ciudad luz.
Compilación de textos de T. Keller: Germán Torrens.
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